Que los hijos colaboren en casa es de esas cosas en las que casi todo el mundo está de acuerdo hasta que llega la pregunta concreta: ¿qué puede hacer un niño de cinco años? ¿Y uno de diez? ¿Hay que pagarles por hacerlo? Aquí va una guía por edades y nuestra opinión sobre el debate de la paga.
Por qué merece la pena, aunque tarden el triple
Al principio es más rápido hacerlo tú. Pero una casa en la que los niños participan es una casa en la que el trabajo doméstico se aprende como algo de todos, no como algo que hacen los adultos, o uno de ellos, mientras el resto mira.
Y conviene cuidar las palabras: un niño no «ayuda» en casa, igual que no «ayuda» en su propia habitación. Participa, porque también vive ahí. Es la misma idea que está detrás de la carga mental: quien solo ayuda nunca acaba siendo responsable de nada.
Tareas de casa por edad
Es una guía orientativa: cada niño va a su ritmo y lo importante es que la tarea sea suya, no que la haga perfecta.
| De 2 a 3 años | Guardar los juguetes en su caja, echar la ropa sucia al cesto, llevar su vaso o su plato de plástico a la cocina. |
|---|---|
| De 4 a 5 años | Poner servilletas y cubiertos en la mesa, dar de comer a la mascota, emparejar calcetines, regar plantas con una regadera pequeña. |
| De 6 a 8 años | Hacer su cama, recoger su cuarto, ayudar a guardar la compra, vaciar el lavavajillas (sin cuchillos), separar el reciclaje. |
| De 9 a 11 años | Barrer, pasar la aspiradora, sacar la basura, preparar un desayuno sencillo, tender la ropa. |
| De 12 a 14 años | Poner lavadoras, cocinar platos sencillos, limpiar el baño, fregar los platos y la cocina. |
| Desde 15 años | Prácticamente cualquier tarea de la casa, incluida la compra con lista y planificar una comida. |
¿Hay que pagarles por hacer las tareas?
Es uno de los debates más repetidos entre madres y padres, y los dos lados tienen argumentos.
A favor
- Aprenden que el trabajo tiene valor y empiezan a manejar dinero.
- Para algunos niños es un incentivo que funciona, sobre todo al empezar.
En contra
- Si se paga, lo que no se paga deja de hacerse. Aparece el «¿y cuánto me das?» por poner la mesa.
- Convierte la casa en un trabajo con sueldo. Y nadie paga a los adultos por fregar.
- Si un día no quieren la paga, tampoco tienen por qué hacer la tarea.
Una postura intermedia
Muchas familias separan las dos cosas: las tareas básicas de la casa se hacen porque se vive en ella, sin pago; y la paga semanal, si la hay, no depende de ellas. Si se quiere premiar algo, mejor que sean extras que no le tocan a nadie, como lavar el coche u ordenar el trastero.
Nuestra opinión va por ahí. Por eso Te toca no tiene puntos, ni premios, ni clasificaciones: no puntúa ni ordena a nadie. Enseña lo que le toca a cada uno y cómo va el reparto.
Cómo repartirlas sin negociar cada día
- Que cada tarea tenga dueño y fecha. «Esta semana pones tú la mesa» funciona mejor que «a ver quién pone la mesa».
- Rotad entre hermanos. Es la forma más rápida de acabar con el «a mí siempre me toca».
- No todos llevan lo mismo. Los adultos pueden llevar más turnos que los niños, y el adolescente más que el pequeño. Que esté dicho, para que nadie lo viva como un agravio.
- Que el recordatorio no sea siempre la madre o el padre. Si el niño solo hace la tarea cuando se la recuerdas, la carga sigue siendo tuya.
Cómo lo organiza Te toca en una familia
- Cada persona de la casa, niños incluidos, tiene su nombre y su color. El calendario del mes enseña con un vistazo a quién le toca qué día.
- Las tareas pueden rotar entre los hermanos o entre todos, o ser fijas de una persona.
- Con la cuota (normal, doble o triple), los adultos o los mayores llevan más turnos y los pequeños menos, en la proporción que decidáis.
- Si tienen móvil o tablet, entran con su propio enlace, sin crear cuentas, y les llega su aviso de la mañana. El recordatorio deja de ser cosa de los padres.