Hay dos maneras de limpiar una casa. Una es dejarlo todo para el sábado y pasarse la mañana con la fregona. La otra es hacer un poco cada día: quince o veinte minutos, siempre lo mismo el mismo día. La segunda cansa menos, la casa nunca llega a estar hecha un desastre y, sobre todo, se puede repartir.
Por qué funciona asignar cada tarea a un día
- No hay que decidir nada. El lunes es el día del baño. No hace falta mirar si está sucio ni discutir si toca.
- Se convierte en costumbre. Lo que se hace siempre el mismo día acaba saliendo solo, como sacar la basura la noche que pasa el camión.
- Encaja con la semana real. Las tareas largas van a los días con más tiempo, y las rápidas, a los días de trabajo.
Una rutina semanal para copiar
Un ejemplo para un piso normal. Las tareas diarias (fregar, recoger la cocina, ventilar) no están: van todos los días y se reparten aparte.
| Lunes | Baño: lavabo, inodoro, ducha y espejo. |
|---|---|
| Martes | Aspirar o barrer toda la casa. |
| Miércoles | Cocina a fondo: encimera, fuegos, microondas y frente de los armarios. |
| Jueves | Polvo de muebles, estanterías y aparatos. |
| Viernes | Fregar suelos. |
| Sábado | Cambiar sábanas y toallas, y poner esas lavadoras. |
| Domingo | Descanso, o la compra y la lista de la semana. |
Lo que no sale cada semana (cristales, nevera, horno, terraza) cabe mejor en un ciclo más largo: cada dos o cuatro semanas, en vez de forzarlo en un día fijo.
Cómo repartirla entre varias personas
Con la rutina hecha, falta decidir quién. Hay dos formas, y las dos valen:
- Cada uno sus días. Pepe el lunes y el jueves, Marta el martes y el viernes. Es fácil de recordar, pero alguien acaba siempre con el baño.
- Por turnos. El baño de cada lunes lo hace una persona distinta. Nadie se queda para siempre con lo peor, aunque hay que mirar a quién le toca.
En los dos casos conviene que no todas las tareas cuenten lo mismo: limpiar el baño no es lo mismo que quitar el polvo. Lo explicamos en por qué contar tareas no es justo.
Errores típicos
- Meter demasiado en un día. Si el lunes lleva una hora, el lunes se salta.
- Llenar el sábado de tareas. El fin de semana es para descansar; repartid lo pesado.
- No tener un plan para cuando se salta un día. Se pasa al siguiente hueco y se sigue; no se acumula.
- Que la rutina viva en la cabeza de una persona. Si solo uno sabe qué toca hoy, no es una rutina: es carga mental.
Cómo hacerlo en Te toca
Al crear una tarea en Te toca eliges si se repite cada cierto número de días o unos días concretos de la semana: los lunes, de lunes a viernes, los fines de semana o la combinación que queráis. Cada mañana, a quien le toca le llega un aviso con lo suyo.
Un detalle: en las tareas por turnos, el turno pasa de una vez a la siguiente. Si la basura va lunes, miércoles y viernes entre dos personas, no siempre le toca el mismo día a la misma. Si preferís que el lunes sea siempre de Pepe, cread una tarea fija para Pepe los lunes y otra para Marta los miércoles.