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¿Repartir las tareas de casa al 50 %? Por qué contar tareas no es justo

· 3 min de lectura

El «mitad y mitad» suena indiscutible, pero cuenta mal: no todas las tareas pesan lo mismo ni todos podéis lo mismo. Cómo medir si un reparto es justo de verdad.

«Mitad y mitad» es la respuesta rápida a cómo repartir las tareas de casa, y tiene la ventaja de sonar indiscutible. Tiene también dos problemas: cuenta mal, porque no todas las tareas pesan lo mismo, y supone que todos podéis lo mismo, que casi nunca es verdad. Por eso tantas parejas, familias y pisos compartidos que «van a medias» siguen discutiendo por lo mismo.

El problema de contar tareas

Imagina a Pepe y Marta. Hacen una lista de diez tareas y se quedan cinco cada uno. Parece justo. Esta es la lista:

Pepe Sacar la basura, regar las plantas, poner el lavavajillas, hacer la cama, bajar el reciclaje.
Marta Limpiar el baño, la cocina a fondo, planchar, la compra semanal, fregar los suelos.

Cinco y cinco. Y nadie diría que es justo. Sacar la basura son dos minutos; limpiar el baño a fondo, cuarenta. Contar tareas no mide el esfuerzo, y un reparto que se mide mal acaba discutiéndose a ojo.

Lo que cada uno cree que hace

El segundo problema es la memoria. En un barómetro del CIS publicado en junio de 2017, el 41,7 % de los hombres se declaraba totalmente satisfecho con el reparto de las tareas de su casa, frente al 21,6 % de las mujeres. Dos personas que viven en la misma casa pueden tener impresiones muy distintas sobre lo mismo.

No hace falta que nadie mienta para que pase: cada uno recuerda mejor lo que hace él que lo que hacen los demás. Sin un registro compartido, el reparto se discute de memoria, y la memoria no es neutral.

Justo no siempre es a medias

El tercer problema es el más incómodo de decir: a veces el reparto justo no es al 50 %.

Un reparto desigual no es un escaqueo si está acordado y a la vista. Lo que rompe una casa no es la desigualdad pactada, sino la que nadie ha pactado y todo el mundo nota.

Cómo medir si un reparto es justo

  1. Dad un peso a cada tarea. No hace falta cronometrar: basta con tres niveles, rápida, normal y pesada. Sacar la basura no es limpiar el horno.
  2. Acordad cuánto lleva cada persona. Si alguien puede más, que lleve más turnos, y que esté dicho en voz alta, no supuesto.
  3. Mirad un periodo largo. Un día no dice nada: una semana mala la tiene cualquiera. Un mes ya dibuja una tendencia.
  4. Contad también lo que no encaja. Cuántas veces alguien hizo lo que le tocaba a otro y cuántas cosas quedaron sin hacer. Ahí es donde se esconde el desequilibrio.
  5. Revisadlo sin buscar culpables. El objetivo es ajustar el reparto, no ganar una discusión.

Cómo lo mide Te toca

Te toca está construida sobre esa idea: lo justo se mide, no se opina.

La app no puntúa ni ordena a nadie: enseña la diferencia y decidís vosotros. Y si el reparto falla no por la cuenta sino porque siempre es la misma persona la que se acuerda de todo, eso tiene nombre: carga mental.