«Yo traigo el sueldo grande, así que lo justo es que tú hagas más en casa.» Pocas frases encienden tan rápido una discusión de convivencia. Detrás hay una pregunta legítima: ¿cuenta el dinero en el reparto de las tareas? Vamos con los argumentos de los dos lados, lo que dicen los estudios y una regla que funciona mejor que el sueldo.
El argumento a favor
Tiene una parte razonable: la casa no es el único trabajo. Si una persona trabaja cincuenta horas a la semana y la otra veinticinco, parece lógico que quien tiene más tiempo libre se encargue de más tareas. El objetivo sería repartir el trabajo total, pagado y no pagado, y no solo el de casa.
El argumento en contra
- El sueldo no mide el esfuerzo. Una enfermera a turnos puede ganar menos que un consultor y acabar mucho más cansada. Si el criterio es el dinero, se premia la nómina, no el trabajo.
- Lo que hay que igualar es el tiempo libre. Que los dos tengáis un rato para descansar importa más que quién aporta más euros.
- El trabajo de casa también es aportación. No es solo una opinión: el Código Civil dice que el trabajo para la casa cuenta como contribución a las cargas del matrimonio. Lo explicamos en qué dice la ley sobre repartir las tareas.
- El dinero ya paga cosas comunes. Si el sueldo grande paga más del alquiler, eso ya es un reparto. Usarlo dos veces, una para pagar y otra para librarse de fregar, es contarlo doble.
Lo que dicen los estudios: el dinero manda menos de lo que parece
Un estudio publicado en 2003 en el American Journal of Sociology, de Michael Bittman y otros autores, se tituló precisamente «¿Cuándo pesa más el género que el dinero?». Con datos de uso del tiempo de Australia, comparados con datos de Estados Unidos, encontró algo curioso:
- A medida que el sueldo de ellas se acercaba al de su pareja, hacían menos tareas de casa, como predice la lógica del dinero.
- Pero cuando pasaban a ganar más que él, la tendencia se daba la vuelta: el reparto se volvía más tradicional, no menos.
La conclusión práctica es incómoda: en muchas casas el reparto no lo decide el dinero, aunque se diga que sí. El sueldo se usa como argumento cuando conviene.
Una regla mejor: horas, no euros
Si queréis que el trabajo fuera de casa cuente, que cuente en horas, no en euros. Sumad para cada persona las horas de trabajo pagado, incluido el desplazamiento, y las de tareas de casa. Lo justo es que el total, y por tanto el tiempo libre, se parezca.
Un ejemplo: Pepe trabaja cuarenta y cinco horas y pasa otras cinco en el tren; Marta trabaja treinta desde casa. Tiene sentido que Marta lleve más turnos de casa entre semana. Si el año que viene cambian las jornadas, cambia el reparto. Lo importante es que esté pactado y a la vista, no supuesto.
En un piso compartido pasa algo parecido: quien tiene la habitación grande suele pagar más alquiler, pero eso no le libra de los turnos del baño. Dinero y tareas, mejor por separado.
Cómo pactarlo en Te toca
- Cuota por persona. Normal, doble o triple: en las tareas por turnos, los turnos se reparten en esa proporción. Quien tiene más tiempo lleva más, y toda la casa lo ve.
- Peso por tarea. Rápida, normal o pesada, para que no cuente igual sacar la basura que limpiar el horno.
- La pestaña Reparto. Enseña el esfuerzo de cada persona en los últimos treinta días. Si el pacto no se cumple, se ve sin discutirlo.
Si queréis ver cómo se mide un reparto justo paso a paso, lo contamos en por qué repartir al 50 % no siempre es justo.